Cómo lavarte el pelo sin champú (No poo!) y sin perder el glamour

Lavarse el pelo sin champú

Gracias al bicarbonato y el vinagre

Escribí este post sobre cómo limpiar el cabello con bicarbonato y vinagre, algo conocido como el método no poo, en el año 2014. Hasta 2017 no utilicé nada más para lavar mi cabello. Por mucho tiempo fue fantástico, creo que sobre todo por liberarme de las siliconas, que van fatal para mi cabello con tendencia a rizado. Sin embargo, tal como explico al final del artículo, con el tiempo ya me no fue tan bien.

En mi experiencia, el método no pooh puede ir bien para hacer una desintoxicación del cabello o para buscar una solución residuo cero súper económica. Pero no dejes de prestar atención a las señales que te brinde tu cabello y, si empieza a secarse, busca otro método antes de que se deteriore más.

Mi viaje hacia el método no poo

Ha llegado el día de compartir públicamente uno de mis mayores secretos: desde julio del 2013, es decir, hace 14 meses, no uso champú sino en caso de emergencia. Lo que no quiere decir que he ido con la cabeza sucia sino que me he habituado a lavarme el pelo con bicarbonato y vinagre. Exactamente, con (casi) la misma fórmula del desatascador mágico, aunque te adelanto que eso no ha servido para desatascar algunas ideas…

Mi pelo es seco desde tiempos inmemoriales. Durante años me dejé arrastrar por embaucadoras peluqueras que me convencían de que tenía el producto ideal para mi cabello después de decirme con desprecio o preocupación que tenía un pelo seco y encrespado o, que necesitaba más cuidados. Inevitablemente, a los dos días de haberme gastado una fortuna en tratamientos para el cabello, mi cabello estaba exactamente igual de reseco y encrespado que antes. Curiosamente, igualmente necesitaba lavarlo casi cada día porque las raíces se ponían muy grasosa.

Con los años caí en las amables redes de la cosmética ecológica y comencé a probar cuanta mascarilla o acondicionador encontraba con renovada fe en sus bondades, pero la verdad es que la cosa no cambió de forma muy significativa. Eso sí, hice el esfuerzo de bajar un poco la frecuencia de lavados y poco a poco comenzó a durar más días limpio.

La lectura reveladora que trajo el «no poo» a mi vida

Así estaba la cosa cuando decidí buscar remedios naturales para mi pelo. Entonces encontré un post del blog Eva muerde la manzana llamado Esta cavernícola no usa champú que, entre otras cosas, explicaba que el champú elimina la grasa natural del pelo, lo que hace que nuestros sabios organismos aumenten la producción para solucionar el problema. Resultado: a las 24 horas te tienes que volver a lavar el pelo y tu pelo está terriblemente encrespado y eléctrico. Así que usas un suavizante y la situación empeora aún más.

Eso sí, te adelanto que por lógico que parezca lo que dice, también puedas conseguirte artículos que dicen todo lo contrario (no podía faltar). De cualquier modo, a mí me pareció una buena explicación de lo que me pasaba y, después de leer muchas experiencias en diversos blogs y foros, decidí lanzarme a la prueba del método de lavado del cabello con bicarbonato y vinagre.

Cómo lavar el pelo sin champú

El equipo necesario

  1. Dos botellas de plástico, como las típicas americanas para el ketchup.
  2. Entre una cucharadita de postre y una cucharada sopera de bicarbonato de sodio (mientras más seco el pelo, menor cantidad). Éste será nuestro «champú».
  3. Entre una y cinco cucharadas soperas de vinagre de manzana (mientras más seco el pelo, mayor cantidad). Este será nuestro suavizante.
  4. Un aceite esencial de tu agrado (consulta con algún manual de aromaterapia para aprovechar positivamente sus efectos: a mí me encanta con lavanda por su efecto relajante y su agradable fragancia).

El paso a paso

  1. Coloca el bicarbonato en una botella y rellénala con aproximadamente una taza de agua tibia. Deberás escoger la dosis que creas  mejor para tu cabello y luego ya ajustarás según los resultados. Yo tengo pelo seco y uso una cucharadita de postre. Pelo más graso, más bicabonato.
  2. Haz exactamente lo mismo con el vinagre, sólo que en este caso puedes usar agua fría y el efecto de brillo será aún mayor (la acidez del vinagre cierra las escamas del cabello y el agua fría incrementa este efecto). Yo uso tres cucharadas soperas. Pelo más graso, menos vinagre.
  3. Añade el aceite esencial que hayas escogido al vinagre y remueve bien (este paso te lo puedes ahorrar, porque el olor del vinagre desaparecerá rápidamente, pero la verdad es que así resulta mucho más agradable).
  4. Mójate el cabello tal como lo haces habitualmente.
  5. Procede al lavado: con la botella del bicarbonato, ve esparciendo el líquido por tu cuero cabelludo mientras masajeas con tus dedos suavemente, asegurándote de repartirlo bien por toda la cabeza. Finalmente cubre también el resto del cabello, hasta las puntas, y masajea durante un minuto  más.
  6. Enjuaga bien el cabello con agua limpia.
  7. Distribuye la solución de vinagre a modo de suavizante por todo el cabello, tal como hiciste con la del bicarbonato (y disfruta de la suavidad).
  8. Aprovecha para desenredarte bien el cabello y enjuágalo con agua como siempre.

Aceite de coco o manteca de karité: mejores que cualquier mascarilla capilar

Si tu cabello necesita una nutrición adicional (o, lo que es lo mismo, si no hay forma de dar con la dosis correcta de los ingredientes porque el pelo sigue seco), puedes utilizar un poco de aceite de coco o manteca de karité una hora (o más) antes de lavarte el cabello. Usa muy poca cantidad y repártelo de forma homogénea. Otra opción es utilizar una pequeñísima dosis después de lavarte el pelo,  pero deberás repartirlo muy bien para que no te queden mechones grasosos. Yo lo hago a menudo.

Lávate cada vez menos

Desde el comienzo, ve espaciando tus lavados para dejar que el cabello busque su equilibrio. Verás que en días de poca actividad podrás llegar a unos cinco días o hasta una semana sin lavarte el cabello. Y si vas a la playa o a la piscina, haz la prueba de sólo enjuagarlo muy bien con agua.

Comprar bicarbonato de sodio y vinagre

Advertencias finales

  • No te estoy prometiendo la fórmula del pelo pantene (porque ésta es básicamente mucho Photoshop), ni la cura a todos tus males. Para mí los resultados fueron muy notables al comienzo, pero he tenido altibajos. A veces toca reajustar las cantidades y cuesta conseguir el punto.
  • En muchos casos el comienzo es duro, porque el pelo se resiste al cambio, pero al cabo de un mes como máximo la cosa empieza a andar bien. Es lo que dicen los «expertos».
  • A los dos meses regalé todos mis productos para el pelo y acabé arrepintiéndome de no haberme dejado un champú para los días de prisas. Ahora sí tengo uno ecológico que me gusta mucho, pero en casi un año no he usado ni la mitad del bote, y eso que las niñas lo usan también ocasionalmente. Te recomiendo tener una opción para días de prisas.
  • No es un método para todos. En algunas personas parece que produce mucho picor, y aunque hay quien trata la caspa con este método, a otros parece que se la dispara. Como en todo, tienes que estar atento a las señales de tu cuerpo.
  • Si tienes una melena preciosa y amas las espuma del champú, tal vez el método no poo (sin champú) no sea para ti. Pero aún en ese caso es posible que quieras hacer la prueba para reducir tus gastos (una barbaridad según que producto uses normalmente) y, al mismo tiempo, bajar al mínimo tu huella (lo que estaría muy bien porque ahorrarás mucho plástico al planeta, además de la huella de Co2 generada por la distribución del producto). Piensa que si te animas a probar, lo máximo que puede pasar es que descubras que estabas mejor antes del invento y por el camino te hayas ahorrado algo de dinero.

Cuando dejé el no poo

Después de tres años usando el método no poo, decidí dejarlo. Con el tiempo, ese brillo que antes iluminaba mi cabellera, fue desapareciendo y, en realidad, se me secó mucho el pelo. Muchas personas afirman que el vinagre es demasiado ácido para el cabello, y probablemente sea cierto.

También es cierto que creo que había perdido la constancia con las mascarillas de aceite, y a veces me pregunto si eso influyó pero, la verdad, tampoco quiero volver a experimentar con mi pelo ahora mismo.

Por otra parte, como explico en este post, me reenamoré del mi pelo usando champú sólido, y ahora me costaría infinito dejarlo. El champú sólido es práctico, y cómodo, es saludable para el cabello y me deja el pelo fenomenal. Entre el champú sólido Sabrina, para cabello seco, y el champú Bereber, para cabello con canas, que complemento con el acondicionador sólido dulce de Jazmín y Azahar, logro un cabello rizado, brillante y lleno de vida, que me hace muy feliz. No recuerdo cuándo fue la última vez que me gustó tanto un champú.

¿A pesar de todo, te lanzas a la piscina, del no pooh? Entonces, ¡no dejes de explicarme cómo te va lavándote el pelo con bicarbonato y vinagre!

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