No  nos gustan para nada las pajitas de plástico, porque son un objeto prescindible que se traduce en basura después de ser utilizado por sólo unos minutos. Pero nos encantan las pajitas reutilizables, hechas para durar y para usarlas una y otra vez. Nos gusta beber con ellas pero sobre todo, nos gusta ofrecérselas a nuestros hijos cuando quieren coger la pajita del bar.

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No  nos gustan para nada las pajitas de plástico, porque son un objeto prescindible que se traduce en basura después de ser utilizado por sólo unos minutos. Pero nos encantan las pajitas reutilizables, hechas para durar y para usarlas una y otra vez. Nos gusta beber con ellas pero sobre todo, nos gusta ofrecérselas a nuestros hijos cuando quieren coger la pajita del bar. Niños felices son madres y padres felices.