Salvando olivares

Olivar tradicional

Entre las infinitas cosas que agradezco de vivir en Barcelona desde hace ya casi 20 años, está tener acceso a aceite de oliva de primerísima calidad . Que es un lujo, pero uno que puedo permitirme y por el que soy capaz de sacrificar lo que haga falta, porque qué bueno es el pan con aceite y sal.

Por eso me duele saber que todo este patrimonio cultural y gastronómico que representa el pequeño olivar tradicional está fuertemente amenazado y hoy sirvo de altavoz de la campaña Salvemos el Buen Aceite de Deoleo.

Olivares tradicionales

Hablar de aceite de oliva en España, es hablar de mucho más que de nutrición y sabor. Es hablar de tradiciones y de una cultura milenaria. En España, que es el mayor productor y exportador de aceite del mundo, el 68% de los cultivos son pequeños olivares tradicionales.

El 30% de estos olivares están en terrenos difíciles, muchas veces en pendiente. Son, por lo tanto, olivares no mecanizables, es decir, la recolección y otros procesos deben hacerse de forma manual. Por lo que he leído, y tiene su lógica, tienen menor impacto en la calidad del suelo, pero que por otra parte tienen una producción menor a un coste mayor.

En los últimos años, tanto en España como en el resto del mundo, se ha dado prioridad a cultivos intensivos, de alta densidad y rentabilidad por encima de estos cultivos tradicionales.

Paradójicamente, aunque cada vez hay más países productores de aceite de oliva (y más aceite), el consumo no crece al mismo ritmo. La ley de oferta y demanda, unida a técnicas de bajo coste económico, han hecho que el precio del aceite de oliva haya bajado progresivamente. Según datos del informe Salvemos el buen aceite, hasta 2,4€ por litro, mientras que el precio de producción en olivares tradicionales no mecanizables llega a ser más del doble.

Con este escenario, es normal que el 5% de los olivares tradicionales hayan sido abandonados y que la cifra tienda a aumentar cada vez más. Una pérdida que tiene consecuencias ambientales, sociales, económicas y culturales.

Si perdemos el olivar, perdemos mucho más que olivos

  • Los olivares mantienen el suelo vivo y productivo, al tiempo que capturan CO2. Abandonarlos aumenta la desertización y contribuye con el cambio climático.
  • Muchas variedades autóctonas dependen del pequeño olivar. Así, al comprometer su supervivencia, se compromete también la biodiversidad.
  • Biodiversidad es en este caso también diversidad de sabores: la oliva picúa, la arbequina y muchas más podrían desaparecer frente a variedades de mayor rentabilidad.
  • Muchas familias dependen económicamente de la supervivencia del olivar tradicional. Generalmente se trata de terrenos secanos que difícilmente podrían albergar otro tipo de cultivos y su abandono tendría un fuerte impacto en esas familias.
  • Al comprometerse la sostenibilidad económica de estas familias, se compromete la ya tan mermada vida rural de España y se contribuye con la despoblación del campo.
  • Si lo cultivos intensivos continúan ganando terreno de forma imparable frente al olivar tradicional, se pone en peligro todo el acervo cultural vinculado a este.

El buen aceite debe ser sostenible

Nunca me cansaré de decir que cada vez que consumimos un producto, decidimos en qué mundo queremos vivir e invertimos en él. Así, cuando compramos aceite producido por pequeños olivares tradicionales, ayudamos a ese pequeño agricultor y contribuimos a asegurar la vida del ollivar y todo lo relacionado con esta.

Los supermercados se han llenado de marcas blancas de aceite de oliva y es tentador. Sin embargo, si escogemos el aceite solo por su precio, contribuimos con la desaparición del olivar tradicional. En cambio, si optamos por pequeños productores, ayudamos a mantener vivo ese rico tejido social y cultural, la biodiversidad asociada a él, la riqueza de sabores y la cultura milenaria que lo sustenta.

Por eso me ha gustado la iniciativa Salvemos el buen aceite. Por eso y porque cuando una gran empresa decide moverse en la dirección correcta, lleva a muchísimas personas consigo.

El sello que verás a continuación, y que pronto encontrarás en los lineales de muchas tiendas de alimentación, identifica un aceite de oliva virgen extra que proviene de cultivos y almazaras locales sostenibles certificados por Intertek y que siguen el Protocolo de sostenibilidad Deoleo.

Aceite de oliva de producción sostenible

No equivale a un sello de aceite ecológico, porque no indica que se siguen criterios de producción ecológica. Sin embargo, indica que se sigue una larga lista de indicaciones (condensadas en el Protocolo mencionado) que se resumen en 4 principios de sostenibilidad:

  • Sostenibilidad social: Se impulsa el empleo de calidad en el campo, donde hay tanta despoblación. Entre otras cosas, se fomenta la formación y las buenas prácticas, como políticas de igualdad de género, y se brinda apoyo a los pequeños productores.
  • Sostenibilidad económica: Se fomenta el crecimiento económico desde el comienzo de la cadena, es decir, desde el agricultor, impulsando el emprendimiento y la profesionalización del sector.
  • Sostenibilidad ambiental: Se siguen prácticas de cuidado del entorno natural y se reduce el impacto de la producción. Entre otros aspectos, se vela por una gestión eficiente del agua, la energía y el suelo, por la reducción del uso de agroquímicos y fertilizantes, por la reducción y correcta gestión de residuos, y por la incorporación de prácticas que promueven la biodiversidad en los cultivos.
  • Calidad sostenible: Se ofrece un producto sostenible y de calidad, siguiendo estrictos protocolos (por ejemplo de tiempo de cosecha y de cada una de las etapas de producción), fomentando la protección de variedades autóctonas y poniendo en valor sus particulares sabores y aromas.

Carbonell es el primer aceite en conseguir esta certificación y pronto veremos a todas sus botellas de AOVE con este sello. Un paso que han podido dar gracias a la colaboración con 96.000 pequeños agricultores y almazaras locales certificados con el apoyo de la empresa. El objetivo de Deoleo es que para el año 2025 todos sus aceites cumplan estos mismos criterios. Por cierto, es un sello que está a disposición de todos los productores que cumplan con los mencionados criterios.

Ojalá que, tal como anuncian, todo esto ayude a preservar un legado cultural, natural y social tan valioso.


Este es un post patrocinado por Deoleo y, como todos nuestros posts, está escrito con honestidad para ayudarte a vivir de forma más sostenible. Aunque siempre he preferido el consumo directo al productor, creo vale la pena compartir esfuerzos como este que, entre otras cosas, nos recuerdan que nuestro consumo tiene grandes implicaciones sociales, económicas e incluso culturales. Y ahora, ¡a pensarnos dos veces antes de coger el primer aceite que encontremos!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *