10 razones para NO beber con pajita (o escoger una alternativa ecológica)

Pajitas recogidas en una limpieza de playa en Barcelona

Muchísimas veces llegan instaladas en nuestras bebidas sin preguntar. Altivas y orgullosas, esperando tranquilamente por nuestros labios. Los niños suelen celebrarlas y al mismo tiempo, doblarlas, morderlas sin consideración (ni respeto), mientras nosotros las besamos, succionamos y tiramos sin a penas fijarnos en ellas. Solemos beber con pajita sin pensarlo dos veces, pero normalmente no las necesitamos.

Y representan el 4% de la (demasiada) basura que hay en los océanos.

Un Día Internacional Sin Pajitas

Estos días se ha hablado mucho de ellas, pues el pasado 3 de febrero se celebró el primer Día Internacional Sin Pajitas, gracias a una iniciativa de Bye Paillé.

Día Internacional sin Pajita

La idea de la convocatoria no era dejar de beber con pajita por solo un día del año, sino hacer gala de aquello de que “la unión hace la fuerza” para hacer un llamado internacional sobre el problema que representan las pajitas para el medio ambiente. Correr la voz de forma que, por un lado, los bares y restaurantes dejen de ofrecerlas y, por el otro, los consumidores recordemos decir aquella frase maravillosa de “sin, pajita por favor”.

Desde La Ecocosmopolita · Usar y Reusar estamos apoyando el capítulo catalán de la campaña, que viene de la iniciativa Millor sense Canyeta. En esta primera acción del grupo local, se instalaron en La Ciutadella, donde  ofrecieron limonada 100% libre de pajitas (¿quién rechaza una deliciosa limonada gratis?). Desde luego, aprovecharon el momento para explicar todo lo que hay detrás de ese objeto de apariencia tan inocente y cuáles son las alternativas disponibles. Además los participantes firmaron el compromiso de dejar de beber con pajita de usar y tirar, y sumarse a la causa explicando por qué al mundo.

Pero ¿por qué tanto alboroto por algo tan insignificante como las pajitas? Comencemos desde el principio…

Breve nota histórica sobre las pajitas, cañitas, pipotes, pitillos, bombillas, sorbetes…

Efectivamente, pajita es solo uno de los infinitos nombres que asumen estas señoritas en castellano. Y al parecer son un invento de la más lejana antigüedad.

Historia del acto de beber con pajita

Según leo, la imagen de arriba es la primera representación artística del acto de beber con pajita y fue encontrada en la tumba de la reina Puabi en la antigua ciudad sumeria de Ur. También se han encontrado elegantísimas pajitas hechas de oro, playa y lapislázuli, como la que ves a continuación, también de origen sumerio.

Invención de las pajitas de beber

En Sudamérica, los indios guaraníes acostumbraban beber con pajita vegetal el mate (¿o deberíamos decir más bien bombilla?) mucho antes de la llegada de los colonizadores europeos.

En el siglo XIX se usaban pajitas vegetales (¡de caña de centeno, que ahora han vuelto!) pero se ablandaban fácilmente con la humedad, así que Marvin C. Stone (un inventor y fabricante de boquillas de cigarrillos) decidió solucionar el asunto inventando la primera pajita de papel. Desde luego, a mediados del siglo XX llegaron las  pajitas de plástico desechable, hechas para durar una eternidad pero para usarlas unos instantes.

A costa de ser baratas, y con argumentos de falsa higiene, se han hecho omnipresentes en la restauración mundial.

10 razones para decir NO a las pajitas de plástico

  1. Se calcula que en Estados Unidos se consumen 500 millones de pajitas al año, más de 1.5 pajitas per cápita al día.
  2. Aunque no tenemos cifras del consumo de pajitas en España, sabemos que el consumo es menor pero aún escandaloso. No hace falta más que dar un paseo por la playa con los ojos bien abiertos para comprobarlo. La imagen de la cabecera de este artículo es el resultado de una limpieza de playa, organizada en verano de 2018 por Zero Waste Network Barcelona, durante  unas dos horas, en la que participamos unas 20 personas. Sin dudas,  muchas de esas pajitas hubieran acabado en el mar, de no ser porque las recogimos. Y es lo que pasa el resto de los días del año.
  3. Otro dato: solo la cadena McDonalds vende 60 millones de bebidas cada día. Y claro, tiran 60 millones de pajitas a la basura cada día.
  4. Normalmente las pajitas están hechas de polipropileno o de poliestireno, dos plásticos que se reciclan bastante bien. El problema es que al ser tan estrechas y ligeras, suelen caerse, tirarse descuidadamente al suelo, escaparse de la cadena de selección, etc. Así, muchas escapan del cliclo de reciclado.
  5. En el océano flotan más de 5 billones de piezas de plástico que pesan más de 250,000 toneladas. Los residuos plásticos representan de un 60 a un 80% del total de residuos que se encuentran en el mar.
  6. Año tras año, las pajitas están entre los 10 residuos encontrados con más frecuencia en las limpiezas de playa. Ocean Conservancy estima que representan el 4% de la basura que se encuentra en el mar.
  7. Una pajita en medio de la naturaleza puede causar estragos en la fauna: está documentado ampliamente que causan heridas graves en fosas nasales ojos o garganta, e incluso pueden ocasionar la muerte por atragantamiento. Se calcula que cada año mueren al menos 1 millón de aves marinas y 100 mil mamíferos marinos y tortugas por culpa del plástico. 
  8. Si no acaban incrustadas en el interior de un animal, se degradan en microplásticos que contaminan el agua, entran en la cadena alimenticia cargados de substancias tóxicas, y causan enfermedades en seres vivos, incluIdos nosotros, los humanos.
  9. Usamos cada pajita durante solo unos minutos y luego va a parar, si hay suerte, a una papelera. Todo el proceso de extracción de la materia prima, fabricación y transporte, más todos los recursos invertidos en el proceso, también van a la basura.
  10. La inmensa mayoría de las personas no necesitamos una pajita para beber (aunque pueden serlo para personas que tienen movilidad reducida o con ciertas patologías). Y si realmente quieres beber con pajita o la necesitas hacer por alguna razón, hay alternativas que no tienen el mismo impacto ambiental… ¡Y está en tus manos hacer el cambio!

Beber con pajita, sí. Pero que sea una pajita ecológica

Hay quien nos considera muy extremistas mientras para otros somos todo lo contrario: demasiado “relajadas”. Lo cierto es que nos gusta que cada quien consiga su punto de equilibrio y nos encanta que haya alternativas más sostenibles a las pajitas desechables de plástico. Porque no son necesarias, pero tampoco son necesarios los pendientes o las pulseras, y eso no quiere decir que no pueda usarlos quien quiera.

No creemos que sea ecológico beber con pajitas desechables por más que puedan ser biodegradables y tener muchos sellos de sostenibilidad.  Como ya hemos explicado muchas veces, todo producto desechable es un desperdicio de recursos (materia prima, agua, energía, mano de obra). Y toda esa inversión para hacer algo de usar y tirar nos parece una gran tontería, aunque nos lo vendan como un plástico biodegradable. Por cierto, hay que recordar que muchos materiales biodegradables, solo se degradan bajo condiciones muy específicas, que no incluyen un vertedero común ni la playa.

Además, generalmente se usan aditivos en su fabricación para hacerlas resistentes al agua, por ejemplo, y estos pueden tener efectos negativos tanto para la salud como para el medio ambiente.

También hay pajitas comestibles pero hasta que no se demuestre lo contrario, no creo que sean muy saludables (un perfecto ejemplo de un producto súper procesado). De hecho, me parecen el típico ejemplo de necesidad creada.

En todo caso, tanto las comestibles como las biodegradables pueden ser una alternativa “menos mala” para bares y restaurantes que quieren reducir su huella ambiental pero ofrecer una  opción relativamente bajo coste (económico) para sus clientes. Siempre será preferible que la materia prima sea vegetal, a que continuemos contribuyendo con el negocio de los hidrocarburos para objetos tan temporales.

Claro que lo ideal sería que invirtieran en unas pajitas reutilizables.

En nuestra tienda online Usar y Reusar tenemos varias presentaciones de pajitas reutilizables de acero inoxidable y son sencillamente lindas, las más resistentes, no retienen el sabor de las bebidas, se lavan de maravilla (incluso en el lavavajillas). El acero no es por sí mismo un material ecológico (su extracción y producción tiene una importante huella ecológica) pero en cambio puede durar para toda la vida, así que esa huella se puede amortizar muy buen. Unas pajitas que, literalmente, pueden heredar tus nietos (¡o los de tus amigos!). Además, el acero se recicla muy bien.

Puedes usarlas en casa, o llevarlas en un estuche en tu bolso para usarlas cuando quieras.

Beber con pajitas reutilizable de acero

También hay en el mercado pajitas reutilizables de vidrio o de bambú, que no tendrán la misma durabilidad pero también están hechas para usar muchas veces.

Sea cual sea la pajita reutilizable que escojas, asegúrate de que venga con cepillo a la medida para lavarla por dentro, porque si no, ese agujero puede convertirse el hogar de una comunidad indeseable).

Pero lo más importante es que la próxima vez que vayas a un bar te acuerdes de decir “sin pajita por favor” y, además, hacer eso de la “erre” de reclamar, en su acepción más amable. Además de evitar tu pajita, puedes invitar al bar a dejar de ofrecer pajitas de plástico a sus clientes para que podamos conseguir entre todos unos océanos más limpios.

¿Habías pensado en el impacto del uso de las pajitas? ¿Acostumbras beber con pajita de plástico?  ¿Las compras en casa? ¿Intentas rechazar las pajitas de un solo uso de los bares? ¡Cuéntamelo todo!

2 comentarios de “10 razones para NO beber con pajita (o escoger una alternativa ecológica)

  1. Javier González dice:

    Yo no acostumbraba a usar pitillos y ahora que tengo más conciencia ambiental mucho menos los usos.
    Felicitaciones por el blog.
    Javier

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