Minimalismo para principiantes: guía práctica para vivir con menos

Minimalismo. guía práctica para vivir con menos

Creo que estoy muy lejos de decir que practico el minimalismo, pero poco a poco he logrado minimizar una barbaridad mi vida. En cuanto a la ropa, me siento muy orgullosa. Hoy debo tener menos de la mitad de la ropa que tenía hacía unos pocos años, y jamás he sido una gran consumista de moda.

Pero sé que me queda mucho por andar y por eso estoy contenta de tener hoy, como invitada en La Ecocosmopolita, a Alba Sueiro.

Alba es la autora de Una Vida Simple, que ella describe como un blog que “reivindica la simplicidad como medio para una vida frugal, consciente, responsable, auténtica, natural, respetuosa con el planeta y sus habitantes y comprometida con nuestra propia felicidad. Y también reivindica los chistes malos y los refranes de abuela, pero eso es otro cantar.”

¡Adelante, Alba!

Alba, autora del blog Una vida simple

Hace ya algunos años que el minimalismo está en boca de todos. Cada vez más blogs, prensa y libros se dedican a enseñarnos los beneficios de vivir con menos. Pero ¿qué es en realidad esto del minimalismo? ¿Una tendencia pasajera o una verdadera filosofía de vida? ¿Es cierto que te cambia la vida o es sólo marketing puro y duro para vendernos, con otra vuelta de tuerca, la enésima fórmula de la felicidad?

¿Qué es el minimalismo?

Personalmente me gusta definir el minimalismo como una forma de vida que implica vivir con menos para vivir mejor.

Por un lado “vivir con menos” significa poseer menos objetos materiales y vivir con las posesiones justas y necesarias para una vida frugal. Por otro lado “vivir mejor” implica valorar más lo que tenemos e invertir de manera más satisfactoria un tiempo que de otra manera estaríamos gastando en buscar maneras para seguir satisfaciendo nuestras ansias materiales. Esto lo explica de manera muy gráfica Mujica cuando dice que nuestro sueldo no equivale a nuestro trabajo, sino al tiempo de vida que dedicamos a ese trabajo para ganar dicho sueldo.

Así que, para completar la definición del principio diríamos que el minimalismo es una forma de vida que persigue vivir con menos posesiones materiales para vivir mejor, valorando lo que tenemos e invirtiendo nuestro tiempo en lo que realmente nos hace felices.

Minimalismo y medio ambiente: condenados a entenderse

Una de las cuestiones más pertinentes cuando hablamos del minimalismo es la conciencia ambiental y es que, en muchas ocasiones, los “gurús” del minimalismo pasan por el tema de puntillas ¡o incluso ni lo tocan!
Sin embargo, en mi opinión, el minimalismo y el medio ambiente deben ir de la mano. El minimalismo no debería significar desechar para luego reemplazar con objetos nuevos o más bellos, sino simplificar y reducir el uso y consumo de posesiones materiales para vivir de manera más sencilla y mejor.

Como explicaba en este post por el día del medio ambiente, el minimalismo nos ayuda a reducir nuestras necesidades y por lo tanto, nuestro uso de recursos. Por eso, esta forma de vida también se da la mano con el movimiento residuo cero. Al reducir el packaging de los objetos de consumo, reducimos el uso de recursos y simplificamos nuestras compras. Puro minimalismo.

Beneficios del minimalismo

Los beneficios de esta forma de vida son muchísimos, y para muestra, un botón. Al aplicar el minimalismo a nuestras rutinas:

  • Reducimos nuestro impacto en el medio ambiente.
  • Evitamos las compras por impulso.
  • Ponemos freno al consumismo.
  • Ahorramos dinero para invertir en experiencias o aficiones.
  • Valoramos más nuestro tiempo.
  • Fomentamos nuestra creatividad.
  • Conseguimos más orden y limpieza en casa.
  • Evitamos la acumulación sin sentido.
  • Cuidamos más nuestras posesiones.
  • Vivimos de manera más sencilla
  • Damos ejemplo de que vivir con menos es posible

Cuatro sencillos pasos para iniciarte en el minimalismo

Hay infinidad de recursos sobre minimalismo en la red, pero a veces esta sobreinformación no nos deja ver el camino para empezar a implementarlo en nuestras vidas. Así que para finalizar este post, te voy a sugerir cuatro simples pasos para que, poco a poco y sin radicalidades, puedas entender si esta forma de vida es para ti y así puedas aplicarla en tu día a día.

  1. Replantéate tus necesidades.
    Observa y analiza cómo vives (solo, en familia, compartiendo piso, en una casa grande o pequeña, alquilada o con una hipoteca…), cómo consumes (qué compras, cómo lo compras y cuánto te dura), cómo viajas (en coche, en transporte público, en bicicleta…), cómo trabajas (desde casa, en una oficina, a media jornada, a jornada completa)… y sigue así, repasando todos los aspectos de tu vida que se te ocurran.Una vez hecho esto, plantéate qué cambios puedes hacer en tu día a día para vivir con menos. A lo mejor tienes coche pero sólo lo utilizas una vez al mes… así que podrías barajar la posibilidad de alquilar uno cuando lo necesites. Lo importante de este ejercicio es darnos cuenta de que la mayoría de nosotros no vivimos de acuerdo con nuestras necesidades reales y que éstas siempre son menores de lo que pensamos.
  2. Elimina todo aquello que no necesitas (y que está en buen estado)
    Una vez que has entendido cuáles son tus necesidades reales y cómo ajustarlas a tu rutina, puedes ponerte manos a la obra y donar o regalar todo aquello que ya no utilizas pero que está en buen estado: esos patines que no salen del armario desde hace dos años o ese aparato de cocina que lleva meses acumulando polvo en un cajón… Piensa que ese tipo de objetos que tú ya no quieres, pero que sigues guardando por si acaso, pueden hacer muy feliz a alguien que los necesite.
  3. Busca una solución para aquello que no necesitas (y que no está en buen estado)
    Si algo se puede reutilizar para otros usos, adelante. Así evitas que esos recursos acaben en un vertedero. Por ejemplo, el otro día mi padre me dio una lección de reutilización al usar unos calcetines (tan gastados que no tenían remedio) para elaborar tiras con las que atar las tomateras. Como dicen los anglosajones, “think outside the box” y, si no es posible, recicla.
  4. Evita la entrada de nuevos objetos en casa:
    • Evita los residuos: compra zero waste siempre que puedas, evita las bolsas plásticas en tus compras, pon una pegatina para que no te dejen publicidad en el buzón, haz tu propio papel de regalo con periódicos antiguos…
    • Pon freno a los regalos: en épocas complicadas como navidades o cumpleaños deja claro que prefieres no tener regalos, y si insisten, pide que te obsequien con experiencias o con algo que realmente necesites.
    • Evita las compras sin sentido: antes de comprar, reflexiona si realmente lo necesitas, y sí es así….
    • Aplica la regla “1×1”: un objeto nuevo que entra en tu casa por uno que sale.

Espero que esta guía de minimalismo para principiantes te haya animado a adentrarte un poco más en esta forma de vida. Y recuerda que si quieres leer más sobre minimalismo puedes pasarte por la sección “Vida Minimalista” de Una Vida Simple.

Alba


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