De cómo unos frutos desafortunados consiguieron un final feliz

Frutas y verduras feas

Recientemente te hacía una pregunta (que también me planteaba a mí misma): ¿Cuánto comida has desperdiciado hoy? Independientemente de cuál haya sido tu respuesta, arrojamos a la basura demasiados alimentos mientras millones de personas pasan hambre. Por ejemplo, según una publicación del Parlamento Europeo del año 20112, en Europa se tira hasta la mitad de la comida que se compra a pesar de que en la misma Unión Europea hay 120 millones de personas que viven en situación de pobreza. Y no hablemos del tercer mundo.

Infografía sobre el despilfarro alimentario Se tiran alimentos por muchas causas y en todos los eslabones de la cadena: en los puntos de producción, en las cadenas de distribución, en los restaurantes y en casa. Una de las principales causas de los descartes en el campo es que no todas las frutas y hortalizas son tan bonitas como la gente espera o ni tienen las dimensiones que se han impuesto de forma absurda como estándares. Y esto me hace recordar una mañana del año 2009. Mi hermano (que también vive en Barcelona) y yo habíamos coincidido en Caracas y estábamos haciendo la compra para mi mamá en el eterno Mercado de Guaicaipuro. Estábamos, sin darnos cuenta, abstraídos y embobados mirando el caos que nos rodeaba y que íbamos reconociendo como familiar; de pronto nos dimos cuenta de nuestras caras y nos partimos de la risa. Una de las cosas que nos sorprendía redescubrir es que en la tierra que nos vio nacer (y partir), las frutas y las hortalizas son todas distintas, algunas veces feas, y no pasa nada por eso, porque la naturaleza no usa moldes ni mide calibres. Eso sí, en el Mercado de Guaicaipuro, aunque estés en la parada de la carne, huele a fruta por donde vayas.

El hábito no hace al monje
y el aspecto no hace a la fruta
les-fruits-et-legumes-moches-Intermarche

Y es que para cambiar las cosas sólo hacen falta tres ingredientes: ganas, creatividad y empeño. La solución muchas veces es sumamente simple y se encuentra frente a nuestros ojos: La gente de la cadena de supermercados francesa Intermarché, seguramente movidos más por intereses económicos que por impulsos altruistas y ambientalistas, han creado el concepto de Fruites et legumes moches (Frutas y hortalizas feas) que no son más que frutas y hortalizas perfectamente comestibles, pero, según su propia campaña, grotescas, ridículas, idiotas, fallidas, desfiguradas, desagradables…; en fin, productos desafortunados porque no entran en los cánones que hemos dado por buenos. ¿Y qué es lo que hacen con estos frutos dejados de la mano de Dios? Pues reservarles un espacio en sus supermercados y ofrecérselos a los consumidores por un precio un 30% menor, eso sí, presentados con altas dosis de buen humor y mucha clase, para que nadie se vaya con la sensación de que está comprando sobras sino de que está haciendo una buena acción que le protege el bolsillo. Y es que al final soy un poco maquiavélica: a veces el fin justifica los medios (y los actores), así que bien por esta iniciativa aunque venga de las altas esferas.

Por otra parte, no creas que son ni los únicos, ni los primeros, ni los mejores en mojarse para reducir el despilfarro de alimentos por descartes estéticos, aunque la campaña sea de las más atractivas que he visto. En Portugal, por ejemplo, está la cooperativa de consumo Fruta feia (sí, fruta fea) que al parecer ya ha evitado más de treinta toneladas de desperdicio de alimentos y en el blog Comida basura encontrarás un compendio de muchas iniciativas solidarias y comunitarias que fomentan el reciclaje de alimentos, por dar algunos ejemplos.

No te pierdas el vídeo de Fruites et legumes moches y, ya sabes, piénsatelo dos veces antes de rechazar un fruto de la naturaleza porque su aspecto no es perfecto. ¡Gracias, mi Tere por el descubrimiento!

¿Qué, que hoy no es #miércolesdevídeo? Perdona, es que he perdido la noción del tiempo porque, aunque normalmente trabajo siete días de la semana, para mí las vacaciones son también un estado anímico, y ya está en modo ON.

¡Feliz veranito! Comienza el verano así que, ¡a disfrutarlo!

Por cierto, esta semana he tirado un bote de mermelada de fresas ecológicas sin azúcar que se me había quedado abandonado en el fondo de la nevera. No me pasaba hacía mucho y no sabes la rabia que me da… Pero hoy toca comida de sobras en casa. ¡No tiremos más alimentos!

13 comentarios de “De cómo unos frutos desafortunados consiguieron un final feliz

  1. mstr dice:

    excelente, me parece muy bien que insistas en el tema porque es importante, los números de los desperdicios son abrumadores. Yo de este tema tenía ideas vagas y sospechas, no sabía que era tan grave. Han sido muy ilustrativos tus posts al respecto.

      • mstr dice:

        yo desde hace unos 4 años me tomo este tema muy en serio, cuando me percaté de todo lo que tiramos, y al igual que tú, me da un dolor terrible cuando tengo que mandar comida a la basura por descuido. En estos días, por mi inexperiencia culinaria con los granos -soy infame-, hice más arroz del que podía comer… me siento fatal por tener que tirarlo, no desperdiciaba nada en meses, salvo cáscaras de vegetales y un par de ramas de apio.

        Pero bueno, es lo que toma el proceso de aprendizaje cuando estás sacando lo más posible los precocinados de tu dieta.

        besos!

          • mstr dice:

            sí, justo hoy lo leís buscando sobre métodos de conservación después de sentirme tan culpable, pero ya era tarde. realmente es un gran dato.

            decía que aunque el arroz se puede comer hasta dos días después de cocido, en tan sólo 24 horas pierde sus propiedades, así que ciertamente a congelar arroz!!

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