Venezuela, un ínfimo punto que arde

Barcelona dice #SOSVENEZUELA

Hace dos semanas que no pasaba por aquí y hace ya doce días que Venezuela sangra por las heridas que han sufrido los estudiantes venezolanos que desde el miércoles 12 de febrero, Día nacional de la juventud, comenzaron a protestar.

Un país enfrentándose a sí mismo. La peor cara de la humanidad, que sale a florecer en tiempos de guerra. Una pizca de la realidad que viven al mismo tiempo, incluso de forma mucho más cruda, tantos lugares del planeta. No hay palabras que expresen lo que hoy llevo dentro, así que he escogido este hermoso vídeo, con textos de Carl Sagan para reflexionar y tratar de llevar un mensaje de paz a un país que ahora mismo siente que no hay paz posible. Porque resulta somos un punto en el espacio. Menos que una mota de polvo, muchísimo menos que un píxel de esta pantalla en la que estoy escribiendo.

Es así. En este infinito universo del que somos una ínfima parte, no hay otro planeta que podamos habitar. Y en este mundo, que nos corresponde cuidar, porque no hay segunda opción, tenemos que caber todos.

No sé qué le espera a Venezuela ni sé cuál es el camino correcto. Como bien me han dicho hasta el cansancio, hace mucho que estoy lejos y no alcanzo a imaginar la realidad que están viviendo. Me cuenta mi hermana que algunos amigos han pasado horas en el suelo por temor a las balas, los gases lacrimógenos y los perdigones que son disparados a los edificios residenciales por colectivos civiles armados, por la guardia Nacional y por la Policía. Sé por las escasas noticias y por mensajes desesperados que circulan por las redes sociales que han sido días de estudiantes torturados y asesinados por protestar contra la escasez de alimentos y otros insumos necesarios, el desabastecimiento, la delincuencia, la privación de la libertad de expresión y, ahora, los hoy catorce muertos contados, los heridos, la tortura, la represión desmedida y los cientos de detenidos.

Barcelona dice #SOSVENEZUELATambién han sido días de un pueblo desesperado que se defiende como puede de la represión desmesurada; días de barricadas, de cócteles molotov arrojados en pánico desde balcones de hogares de familias que ven a grupos de delincuentes armados, escoltados por Guardias Nacionales, que atacan sus casas, sus coches y amenazan desde la calle. Días de locura, de pánico, de mentiras y de las más crudas verdades a la vez. Y han sido días en los que el mundo pide auxilio para Venezuela. Porque Venezuela necesita que el mundo sepa que todo lo que sucede no es el espejismo de unos pocos, como se quiere hacer creer.

Muchos en Venezuela están convencidos de que ya no hay salida en paz y entiendo que en medio de un campo de batalla no puedan verlo de otra manera. Pero yo, desde esta distancia, cómoda a pesar de la angustia, no soy capaz de concebir una salida que no sea a través del entendimiento, sin que eso suponga la renuncia a la lucha por los derechos defendidos.

Estudiante venezolano camina frente a la guardia en protestas #SOSVENEZUELANecesitaba dar unas pinceladas de la situación de Venezuela, el país donde nací y el que me llena los ojos y la garganta de nostalgia, que aún arde. No era capaz de volver aquí de otra manera. Hace algún tiempo decidí apostar por un mundo mejor y yo hoy retomo la humilde e ínfima labor de La ecocosmopolita, porque en este lugar remoto (e ínfimo) en el que me encuentro, es lo mejor que puedo hacer. Iré lento, pero vuelvo a mi lugar, aunque mi cabeza, como mi corazón, están ahora en el valle del Ávila, al norte del sur.

Un abrazo y gracias por acompañarme.


Algunas pistas para entender más (lo que yo entiendo):


8 comentarios de “Venezuela, un ínfimo punto que arde

    • Yve - la ecocosmopolita dice:

      Eras tú 🙂 No veía la firma aún. Un besito, mami. Y gracias a ti por el video, que cogí de tu muro y me sacó del atasco. No lograba volver a activarme.

  1. Marilyn Plessman dice:

    El artìculo es interesante, especialmente pensando en la maravilla de las comunicaciones y en lo bien documentada que estas desde Barcelona, es como si estuvieras en Caracas, o en otro punto de Venezuela, tambièn las referencias bibliogràficas muy actuales, ayudan. Entiendo con el video de Carl Sagantù punto. El punto que realmente somos en el universo, nuestro planeta, en el que debemos convivir y permanecer.
    El diàlogo ha estado planteado, solo que lo vemos indefectiblemente convertirse en monòlogo, y que el oficialismo nos lleva a todos una ventaja descomunal, pues tienen 15 años preparàndose para èsto, comprando armamento y màs armamento inventàndonos unas guerras imaginarias, para justificar sù compra, cuando realmente era contra el pueblo mismo que tenìa intenciones de usarlas, o sea que financiamos los venezolanos las armas con que nos dispararìan en sù momento y en sù tiempo. La violencia es algo que me aterra, pero èsta gente, junto con los invasores cubanos la estàn usando sin clemencia contra nuestros ciudadanos, dificil debe ser sentarse a conversar un desarmado y otro armado hasta los dientes. La salida no està cerca. Apoyèmos entonces a los nuestros, comprendiendo el rincòn donde los tienen. Ojalà fuera diferente Yve.
    Otra que tiene el corazòn pegado a Venezuela.

    • Yve - la ecocosmopolita dice:

      Porque hay un monólogo (entre otras muchas razones) hay un levantamiento popular hace 13 días. Eso sin dudas. Y el entendimiento tiene que comenzar por la calle y entre la misma gente, porque ninguno de los dos grupos puede negar al otro. Yo creo en la paz por convicción, pero además, en la situación actual, no creo que haya ninguna otra, y hablo desde un punto de vista ya racional (y sí, no me lo vuelvan a decir, distante). Y nada de lo que digo quiere decir que no sea capaz de ver la violencia está en la calle, y que los más violentos están bien armados y del lado del gobierno. Pero el arma contra esto para mí está en la protesta pacífica y sostenida, a pie de calle. Y la violencia les salpicará, eso es inevitable (ya lo hemos visto), y tendrán que defenderse como mejor puedan. Pero creo que el papel de todos los que finalmente estamos como espectadores es llamar, justamente, a la paz y a la calma y a la cordura. Que no hacemos nada elogiando la violencia desde casa, porque la violencia está servida. Y si alguien tiene que sacar lo peor de sí para defender a su vida o su familia, yo no siento orgullo sino mucho dolor y pena (y no en el sentido venezolano de vegüenza). Yo, como espectadora, no lo juzgo, pero la verdad es que sí me ofende toda la gente que lo celebra. Como me ofende la “guarimba” que atenta contra el propio ciudadano. Como dice un cartel que he visto por ahí: No cierres las vías, ábrelas. Tienes que se el cambio que quieres ver. Otra cosa: ni toda la oposición hace guarimbas, ni todo chavista es parte de un colectivo armado. Y esa masa que dialoga es la que necesita encontrarse.

  2. Pingback: Ecología genealógica. Ecocosmopolita en Tataranietos. | La ecocosmopolita

  3. mstr dice:

    gran sabio Carl Sagan, como pocos.

    pero ya ves, hace unos cuantos años que ha hecho muchas recomendaciones sobre nuestro planeta y qué ha pasado con eso? nada. a peor, cada día a peor.

    una vez más, pongo mis palabras de… no diría pesimismo, si no realidad, en tu fantástico blog. Esta civilización está en sus últimas, como los romanos, a ver si la que viene lo hace mejor.

    un beso.

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