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Cuando consumes, apuestas por un proyecto. Knowcosters

Knowcosters- consumo responsable

Hace algunos días, en una entrada anterior, decía que cuando compras algo, apuestas por un proyecto. Hoy voy a presentarte a una fundación llamada Knowcosters, que acabo de conocer, que nació en junio de 2013 y que pone el acento en esta misma idea: la compra de un producto refuerza a quien lo produce y, de este modo, apoya un determinado entorno económico y social. Por lo tanto, cuando compramos ayudamos a trazar el camino por el que se mueve el mundo. Cada compra es un voto.

Consumes-como-piensas

Consume como piensas, es uno de los lema del movimiento iniciado por Knowcosters, que desafía a las empresas lowcost e invita a los consumidores a re-pensar sus opciones.

Productos lowcost = Salarios lowcost

Knowcosters parten de la idea de que todo producto tiene tres costes: uno obvio y dos ocultos:

  • El PVP: Ya lo sabes, el precio de venta al público.
  • El coste estado de bienestar: Hablan de las condiciones sociales y económicas de las personas implicadas en todo su ciclo de vida.
  • El coste planeta: Se refieren al impacto ambiental total del producto, desde su producción hasta su desecho.

Los llamados productos lowcost generalmente tienen una huella ecológica inmensa porque suelen provenir de países del tercer mundo, donde su producción es más económica, ya que son producidos en condiciones laborables totalmente injustas. Así, generalmente los productos lowcost producen con salarios lowcost, y no hay que ser muy visionario para entenderlo.

El justo valor en tres etiquetas

Una de las importantes luchas de este movimiento es que se implemente un triple etiquetaje que proporcione información al consumidor sobre los costes ocultos asociados al producto, y le permita tomar una decisión con total conocimiento de sus implicaciones en lugar de hacerlo a ciegas, como estamos acostumbrados.

Triple marcaje

La huella fiscal

Además del triple etiquetaje, Knowcosters tiene otra preocupación. Muchos sitios de venta online que consideramos locales, en realidad tributan fuera de nuestras fronteras. Y como los impuestos pagados por las empresas repercuten directamente en el desarrollo económico y social de un país, deberíamos poder exigir total transparencia.

Por eso Knowcosters defiende la aplicación de la Huella fiscal (HF): un distintivo que informa al consumidor sobre el país en el que la empresa paga sus impuestos. Así, un usuario de sitios de venta online puede saber a dónde va a parar el dinero que invierte y tomar las decisiones pertinentes. Cualquier empresa puede solicitar a la fundación su distintivo y lo recibirá de forma gratuita siempre que se cumpla con los requisitos.

Huella-fiscal-

¿Quieres ser un consumidor knowcoster? Pues sólo tienes que cumplir estas tres premisas:

  • Recuerda que cada compra que realizas es un voto a favor de un proyecto de sociedad.
  • Compra desde una verdadera libertad, cosa que sólo lograrás si lo haces con plena consciencia.
  • Infórmate siempre de lo que hay detrás de un producto y una marca.

Si cumples con estas tres normas y te conviertes en un consumidor knowcoster, apoyarás la producción local y sostenible,  ayudarás a proteger el entorno en el que vivimos, darás impulso al desarrollo de una sociedad más sustentables en todos los sentidos y, además, retirarás el apoyo a las empresas que siguen malas prácticas sociales, ambientales y fiscales.


¿quieres apoyar esta iniciativa? Entonces colabora con ella difundiéndola por las redes o apoya la campaña de crowfunding, que comenzará proximamente.

¿Quieres saber si eres un auténtico knowcoster? Entonces completa este sencillo test de 21 preguntas.

 

27 comentarios de “Cuando consumes, apuestas por un proyecto. Knowcosters

  1. Antonio Leon dice:

    El mayor poder del capitalismo contemporáneo no es el de los plutócratas financieros sino el de los consumidores. Seguramente nunca lo descubrirán ni lo utilizarán, pero ¡ay si se lo hicieran!
    Buen artículo.

    Gracias,

  2. mstr dice:

    bueno, no podía faltar mi comentario… espero nadie se piense que soy lo que llaman un ‘troll’ en términos informáticos…

    yo vuelvo con que el problema de base es el sistema, y aunque suene a comunismo, es el sistema capitalista, donde hay un libre mercado y un beneficio… “autosustentable” o “ecológico” o palabras asociadas tratadas en este tema son incompatibles con muchas palabras, frases o sistemas y uno de esos casas es el capitalismo y el libre mercado…

    saltemos esa parte y supongamos que el problema de base no es el sistema y que le queremos buscar una solución a estos temas dentro del sistema actual.

    les dejo varias consideraciones:

    1.- no hay villano sin super héroe, no hay “low cost” sin “high cost”, es una mera consecuencia de las prácticas y precios abusivos de (algunas/varias) grandes empresas, que tampoco son muy justas… o qué las grandes empresas no importan, no producen en el exterior y no explotan empleados subpagados? Ej: Apple, me encanta este ejemplo porque a mucha gente le duele… esta gente sí ha logrado tener seguidores fieles y no es low cost y sus prácticas son más que cuestionadas por mucha gente.

    2.- muchas marcas low cost son una “segunda marca” o sub marca de una mayor, o sea, te pasas los clientes de un bolsillo al otro. Ahorras un poco por aquí, otro por allá, le bajas la categoría al producto o usas las sobras del otro y listo, low cost… no hace diferencia en que bolsillo se mete el dinero, es el mismo señor…

    3.- muchas marcas low cost simplemente ahorran gastos de marketing, publicidad y no tienen oficinas físicas, por lo que aparte de dar trabajo a menos gente, la verdad es que no tienen ni más ni menos efecto sobre temas ambientales o sostenibles. El costo unitario de un producto “high cost” incluye a veces hasta más de un 30% de su precio invertido en publicidad o en el “estatus” que te ofrece ese producto. A veces un producto low cost tiene un 20% menos de costo, que es ahorrado en un 20% menos de publicidad, porque un producto barato en una estantería, en muchísimos casos se vende por sí solo.

    Un caso muy interesante de marketing: Lacoste, no sé si aún usa el mismo modelo de negocio, pero al menos antes buscaba productores locales a los que consideraba con calidad suficiente, fiscalizaba los modelos a producir, y les enviaba una cajita, bastante pequeña, por correo con 10 mil logos para pegarlos en sus productos. Listo, manufactura local que de pronto se convirtió en internacional y subió su precio considerablemente.

    4.- algunas iniciativas anti-low cost, más no todas, son patrocinadas por grandes empresas, no digo que sea el caso de knowcosters, que la verdad me parece sea una propuesta muy auténtica, pero pasa.

    5.- para nada mi intención es invalidar lo aquí expresado, sino agregar, para tener criterios y no aplicarlo todo como ciencia cierta, no todo low-cost es malo, pero sí que hay varios que lo son y no todo high-cost es bueno (ej: apple) aunque hay algunos que sí lo son.

    Saludos!!

    • Yve - la ecocosmopolita dice:

      Marco,
      Fíjate que el nombre del movimiento y de la fundación es KNOWcost. El énfasis está en conocer de dónde viene el producto. No es una capaña para que todo el mundo salga a comprar productos costosos, ni una defensa de éstos, sino un movimiento que quiere crear consciencia de que tras un producto hay mucho más que un precio. Que un producto barato no necesariamente es la mejor opción. Por eso piden el triple etiquetaje, para que esa información que se le escapa al comprador salte a la vista. ¿No te cuadra lo de la explotación y la baja calidad, y los problemas sociales y ambientales asociados al lowcost? No es cuestión de escoger entre el detergente de Mercadona o el de la marca más costosa. Es cuestión de comprar un detergente ecológico, o incluso aprender a preparar tu detergente en casa, o al menos descubrir que puedes utilizar muchísima menos cantidad de la que te indica la botella. También es cuestión de no ir a McDonald’s a comer una hamburguesa de un euro sino tal vez preparar tu propia hamburguesa en casa. Y, como comentaba yo en mi página de Facebook, de pasar del kiwi supuestamente ecológico producido en Nueva Zelanda, que al llegar a España tiene una huella ecológica inmensa. La opción no tiene que ser (necesariamente) pagar más, sino no dejarse engañar por lo que parece tan “barato”.
      En definitiva, es cuestión de SABER realmente a quién le compras y luego tomar la decisión que se ajuste a tu bolsillo y a tu situación (como siempre digo por aquí), ya sea no consumir, consumir un sustituto o gastar un poco más.
      Un abrazo.

      • mstr dice:

        sin decir nombres eh??? 😉

        Lo que he dicho de los low cost lo digo por la sentencia “…los productos lowcost generalmente tienen una huella ecológica…”. Creo que estas consideraciones son importantes para no satanizar del todo a los low cost, pues en algunos (varios? unos cuantos?) casos, no son tan malos.

        Pero lo que dices es totalmente cierto, detrás de un producto hay mucho más que el precio.

        Es como decía creo que en The History of Stuff, nosotros lo fabricamos y el desecho es problema tuyo, palabras más palabras menos. Y ese desecho a veces es mucho más costoso, a través de impuestos o del mero daño ecológico, de lo que imaginamos.

        Grandes marcas explotan igualmente a trabajadores de países pobres para márgenes de ganancias mayores o producen (ej: apple) en China para evadir controles ambientales igualmente. En muchos casos el low cost se refiere a la calidad de servicio y a la calidad de la materia prima, que no necesariamente es más o menos contaminante, el plástico contamina igualmente, de buena o mala calidad.

        El ejemplo que pones de comprar detergente ecológico es otra cosa, pero como conversamos antes igual hay que tener cuidado… como decía, detergente ecológico en botella de plástico desechable… :S estilo lo del kiwi, no podías poner un mejor ejemplo. Pero vamos, que tienes razón.

        Preparar tu detergente en casa, sin duda, una opción fantástica, que por cierto ya has explicado cómo preparar en uno de tus post. Genial. por cierto, recuerdas las llaves, el jabón azul? sabes que es ecológico, biodegradable, etc? aquí no hay un equivalente?

        Del Mc Donald’s ni hablar. Debería estar prohibido por la ley.

        Para cerrar yo diría que en los tiempos modernos una de las soluciones más viables, al buscar equilibrio economía / ecología, cuando es ineludible pensar en nuestra subsistencia a corto plazo por egoísta que sea, sería la que siempre mencionas, reducir el consumo. Es básico. Yo agregaría que no como fin, sino como inicio… cuando empecé a reducir mi consumo, que empecé en realidad por todo lo que no es comida, que a veces es casi más difícil, me di cuenta que podemos vivir con menos. Y no sólo eso, si vivimos con menos podemos ser hasta más felices. Y esto, sin duda, ayuda a nuestro ambiente.

        No necesitamos tanto mueble, tanta ropa, tanto aparato, etc etc… un espacio decente para vivir sí, pero muchas, la mayoría de las cosas que tenemos nos poseen (tópico, pero cierto)… un espacio limpio, libre con lo mínimo relamente necesario mantiene nuestras energías limpias.

        A veces no tenemos idea de lo grande que es nuestra casa porque está llena de cosas que inundan los espacios y casi nos dejan fuera a nosotros.

        Un beso.

        • mstr dice:

          que por cierto creo que es importante ampliar la idea de que “votas” por un producto. yo no lo entendí hasta que lo vi explicado en un documental, aunque la verdad debería ser obvio, pero quizás tanto que no reparamos en ello.

          se puede pensar, vamos, apenas compro uno. pero el tema no es que sólo el supermercado dice “se me acabó X”, pido más… el tema es que las registradoras son cada vez más modernas y están conectadas a sistemas centrales, te dan reportes por producto, por fecha (temporada del año), por horarios de venta y si has cometido (a mi juicio) el grandísimo error -por más descuentos que te den- de tener la tarjeta de cliente del super a donde vas, les has dado tu edad, género y dirección, datos fantásticos para hacer estudios de ventas.

          de modo que, a la hora de decidir que productos poner en los anaqueles al super le va a importar poco la calidad, la huella ecológica, etc etc, le va a importar la venta, si se vende, porque la mayoría ha “votado” por él, y en cuanto tiempo se vende…

          por eso es más que una compra, es una compra y un voto con el que puedes estar dilapidando a un producto perfectamente saludable para ti y para el medio ambiente y estar convirtiendo en un negocio perdurable a otro muy dañino.

          gracias de nuevo por tus fantásticos posts.

          • Yve - la ecocosmopolita dice:

            Votas por ese producto y votas por esa empresa en lugar de favorecer a otra. En algunos casos tal vez votas por una gran transnacional en lugar de votar por un productor local. Votas por el supermercado y no por el negocio que tiene 40 años en tu barrio en manos del mismo señor que se jubila en año próximo. Puede que votes por la explotación en un país lejano y no por el trabajo (peor o mejor pagado, pero trabajo) de los empleados de una empresa local. Tal vez te cueste un poco más, pero si puedes esciger, escoge pensando en todas estas cosas y cualquier otra cosa que se te ocurra.
            Escribiremos un post.
            Un abrazo.

            • mstr dice:

              exacto! es exactamente lo que dices!! y es una lástima, cuesta tanto que la gente lo vea.

              mira por ejemplo las zapaterías artesanales, cuando yo llegué había unas cuantas en el Raval y en casi cada barrio una. Sí, son zapatos caros, pero zapatos de piel que te durarán años y años con alguno que otro remiendo cada mucho…

              pero, de pronto puff, gone, no más, quebradas por sus sustitutas, las zapaterías low cost (un ejemplo de malísimo low cost) con imitaciones de 5 euros que no sé como la gente compra, porque sí, es barato, pero es calzado que se rompe al mes, es incómodo y te da mal olor jajaja y al final en un plazo de 2 años has gastado el doble o más que si tuvieras un buen par de zapatos… todo en pro del ahorro inmediato y de no fastidiarte del mismo par de zapatos por pura vanidad… generalmente estas zapaterías son de dueños de “un país lejano” y el producto viene de allí…

        • Yve - la ecocosmopolita dice:

          Tienes razón sobre el lowcost. Con la frase que citas pensaba más en los verdaderos productos chatarra, ya sea comida rápida, galletas o bandeja para hornear del chino (por decir cualquier cosa) y no en las marcas blancas, aunque personalmente tampoco las uso salvo en contadas ocasiones porque compro muy pocas cosas en los grandes supermercados (si acaso, prefiero ir a mis tiendas de barrio, aunque pague un poco más, porque aunque acabe en la misma empresa (fabricante) en muchos casos, al menos ayudo al negocio del vecino).
          La receta del otro día era para un suavizante, pero de cualquier modo, mucha gente lava la ropa que no está demasiado sucia sólo con vinagre y bicarbonato, así que realmente podría servir. ¡Tendremos que probarlo!
          Sobre el jabón azul, vale cualquier jabón natural, realizado con aceites vegetales. El número 1, el de Marsella, pero recuerdo haber visto alguno de coco también. Van genial para las manchas.
          http://www.enfemenino.com/tratamientos/jabon-de-marsella-f66720.html
          Y sí, nos sobran demasiadas cosas. En la compra, seguro. En mi cesta ya no entra casi nada procesado, así que he podido permitirme consumir alimentos casi exclusivamente ecológicos hasta en los peores días (por lo que ahorro en tonterías). Soy de las que prefiero “recortar” en otras cosas, como ropa.
          Por cierto, lo del lowcost también se aplica para la ropa, aunque qué difícil es huir en este caso. Y sí, también hay ropa muy costosa producida en Asia, pero la barata suele ser la de las grandes marcas que no tienen las mejores prácticas.
          Y en la casa, nos sobran demasiadas cosas, y qué difícil se hace reducir. Sobre todo en una familia de 4. No sólo por lo que suma en cantidad sino por los diferentes criterios. A uno le sobra lo del otro. Eso lo estoy trabajando yo. 🙂

          • mstr dice:

            deberías escribir un libro, no editarlos…

            lo de recortar en la ropa, exacto, yo compro de tanto en tanto, pero he decidido que sólo usada, menos ropa interior o cosas muy específicas para temas deportivos.

            y no es por no gastar la pasta, es porque el mundo no necesita producir tanta ropa ni explotar tanta gente. se tiran toneladas de ropa en buen estado, así que la compro usada y creo que de alguna forma colabora. es como dices, a uno le sobra lo del otro.

            • Yve - la ecocosmopolita dice:

              Escribo libros, amigo, escribo libros como churros, uno casi por mes, los edito y los maqueto. El tema es el tema de los libros. 😉
              Aquí casi se compra ropa sólo para Abril. Amanda se viste con lo de Abril y las amigas de Amanda, yo “renové vestuario” con lo que le sobraba a mi hermana cuando dejó Barcelona hace dos años, con unas cosas que me dejó Anita y de vez en cuando varío con el mercapillo del cole de Amanda. Mauro, ni hablar. Es fan de Roba Amiga, una visita al año, jeje.

            • mstr dice:

              sé que escribes libros kebabs en el centro de BCN un sábado después de la medianoche, pero jústamente, algo enfocado a estos temas, creo que sería un éxito…

              fantástico lo de la ropa… y pues nunca he ido a Roba Amiga… iré a mirar qué tal… siempre termino en el Humana porque tengo un par cerca, pero como proyecto no me da confianza, voy sólo ppor aquello de no comprar nuevo para no generar más basura.

              y Amanda no se queja de que Abril tenga ropa nueva y ella no? a veces los niños con complicados con esos temas.

            • Yve - la ecocosmopolita dice:

              Nosotros tenemos un Roba Amiga en el barrio pero sólo Mauro tiene suerte ahí. Yo la suerte la tengo con las amigas a secas 🙂

              Amanda de momento no tiene problema. Ama la ropa pero sabe exactamente qué le gusta y qué usará. El resto lo regala encantada (y muchas veces es lo que a mí más me gusta).
              Supongo que como no acostumbramos a ir de tiendas sino cuando “Abril necesita unos pantalones de invierno” o lo que sea, y sabe que ella tiene “muchísima ropa” (ya lo dice), no tiene problemas. De los estrenos de Amanda igual se encargan los abuelos y tíos, que les arman el armario de verano entero digamos lo que digamos, con las visitas de cada año.

              Me ha gutado la idea de hacer una “guía de la escocosmopolita”. Dentro de un rato, muchos posts y más lectura.

              ¡besos!

            • mstr dice:

              ejemplares tus niñas, sin duda!

              Y claro, cuando hayas acumulado posts, opiniones y más cosas puedes hacer esa guía e incluir incluso las reacciones de la gente o ver qué a funcionado y que no, etc etc…

              q éxito.

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  8. Bambú dice:

    Estupendo artículo. Pero cuando como en ciertos productos, como los procedentes de agricultura ecológica, se trata de un problema más de oferta que de demanda, la cosa no funciona así. Me explico. A los productores, a pesar de los costes añadidos de no usar pesticidas y buscar proovedores con la certificación adecuada, se les sigue pagando una miseria, mientras que al por menor, los precios se multiplican, mucho más que en una agricultura convencional. En resumen, hay pocos productores y por tanto, poca oferta, las empresas grandes son las que realmente se lucran por la exclusividad del producto y los consumidores seguimos pagando dinerales sin ayudar al productor que es quien realmente anda jodido, a no ser que éste tenga la ocasión de vender directamente en el mercado.

    Por cierto, genial tu blog, he llegado aquí por casualidad y te has ganado una fiel seguidora

    • Yve Ramírez (La ecocosmopolita) dice:

      Hola Bambú, ¡muchísimas gracias primero que nada por pasarte por aquí y dejar huella! En todo caso, al comprar la alimentación ecológica estamos apoyando su producción en lugar de una contaminante. No pretendo que sea el modelo ideal, pero sí que decidimos a qué tipo de producción estamos fomentando. Respecto a las miserias que cobran los productores, desde luego que la opción es buscar las opciones de consumo con menos intermediarios posible. Y cada vez hay más opciones (hablo del caso de España que es el que conozco). Por un lado las cooperativas de consumo, por otra parte los pequeños comercios de barrio especializados en proximidad, que van tomando auge. Es más difícil y desde luego es más caro la mayoría de las veces (no siempre). Pero a mí me vale la pena 🙂 ¡Un abrazo y bienvenida!

      • Bambú dice:

        Desgraciadamente hablo de primera mano, mi tío es uno de esos productores y se queja constantemente de ello. Pero es complicado, realmente conseguir esos productos a precio asequible puedes hacerlo en mercados locales. En grandes superficies ya te clavan, parece que el cultivo ECO no siempre va asociado a un comercio justo, y es complicado cuando te importa tanto el medio ambiente como las personas

        • Yve Ramírez (La ecocosmopolita) dice:

          Que tu tío no se gana bien la vida, te lo creo. Igual que yo y la mayoría, lo que es una pena, pero eso no tiene nada que ver con lo que decimos aquí. Si no hubiera gente que produce eco, tu tío no estaría produciendo eco. De eso va. ¡Lo otro es otra lucha! La mejor manera de contribuir con el cambio en ese sentido es comprar en pequeños comercios de barrio y, siempre que se pueda, directo al productor. ¡Un abrazo!

          • mstr dice:

            Yo estoy de acuerdo con bambú, se abusa de la etiqueta “ecológica” casi como una marca comercial y te clavan a veces abusivamente con el precio. En la ciudad es difícil tener pocos intermediarios.

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