Cuarteto en bici por el Canal du Midi (II)

Barra Canal du midi. Cartel en parque infantil

…o agosteando 10

Día 1. De Barcelona a Toulouse

El sábado 15 por la mañana partimos los cuatro de Barcelona hacia Toulouse con el coche bien cargado. Dos tiendas de campaña, tres sacos de dormir, la súper cargo bike Bullitt de Mauricio y mi mountainbike, algo de comida, la ropa imprescindible. Poco más porque no había espacio en el coche y, sobre todo, no habría espacio en las bicis. Hubiera sido más ecológico subir en tren, que resulta ideal para otros modelos familiares, pero nuestra cargo no hubiera pasado la prueba de los controles. De hecho, valga la advertencia, unos nuevos amigos (que conocimos durante el viaje) tuvieron problemas para subir su remolque, a pesar de que todo estaba desmontado, y no se excedían de las medidas y los pesos establecidos como límite. Al parecer lo resolvieron gracias a su encanto.

Hacía diez años habíamos hecho un recorrido similar, aunque más ligeros, con Cordes sur ciel (hermoso lugar) como destino final y en compañía de otro par de chicas queridas, pero más creciditas que las de ahora. Aquí te dejo una imagen del recuerdo, junto a otra de la reciente partida. (Besos Alejandrina y Shadia, que espero lograr que lean estas líneas nostálgicas).

Con las paradas imprescindibles para comer y estirar las piernas (sobre todo los dos pares de piernas más pequeñas, que son los más exigentes) llegamos a la ciudad cerca de las 6 de la tarde. Sin dejar aún el coche, recorrimos el centro de Toulouse (-¿“mi” louse, mami? -Sí, “tu”-luouse, Amanda), contemplamos las riberas del Garonne, dimos más vueltas de las necesarias por la autopista que rodea a la ciudad y, finalmente, llegamos al camping municipal de Roques-sur-Garonne.

No es el lugar idóneo para esta ruta porque no está muy cerca del canal, pero la verdad es que nos perdimos y era tarde. Pero lo cierto, como es un camping municipal, es muy económico y ya nos sirvió para el sencillo uso que íbamos a darle. Menos de 12 euros para este cuarteto. Ahí pasamos la noche arrullados por el canto del río, del que nos separaban sólo unos pocos metros. Y viene la primera advertencia. Si paras en el mismo lugar, no intentes que nada se seque durante la noche. El rocío empapará cada milímetro de todo lo que quede fuera de la tienda.

Despertar en la tienda (ropa mojada al fondo).
Despertar en la tienda (ropa mojada al fondo).

Día 2. De Ramonville Saint-Agne a Toulouse, y de Toulouse a Deyme

Por la mañana desayunamos, desmontamos el campamento y nos acercamos con todo el equipo al esperado Canal de Midi, aún con las bicis sobre el techo del coche, por Ramonville Saint-Agne, también muy cerca de Toulouse. Ahí aparcamos el coche y Mauro montó las bicis, mientras las niñas y yo preparábamos una merienda bajo la sombra de un árbol, o nos acercábamos al canal para disfrutar de un abreboca de lo que venía (viene bien viajar con el hombre de EncargoBike).

Era un punto perfecto para contemplar el canal y para deleitarse con barcos llenos de encanto. Ya listos, cerca del mediodía (midi, por cierto) partimos hacia Toulouse, adonde llegamos frescos, arropados por los protectores árboles y casi sin darnos cuenta gracias a la pista, asfaltada en gran parte del trayecto, y de tierra totalmente plana en el resto. El ingeniero que lleva dentro mi compañero de aventuras, quedó impresionado con las esclusas pero, sobre todo, en un punto del camino en el que en canal se eleva en un puente sobre la autopista. “El mundo al revés”, como dice Abril. A mí esto último sobre todo me dio cierto “yuyo”.

Canal du Midi elevado sobre la autopista en un puente, camino a Toulousse En Toulouse nos conformamos con fluir por sus calles, en las que por cierto abundan los carriles de bici: nos sorprendieron algunos que van en sentido contrario a los coches. pero días después descubriríamos otros similares en otras localidades. A la hora de mas calor nos saltamos la Plaza del Capitolio porque estar bajo el sol era insoportable, pero en cambio caímos en la Plaza de Charles de Gaulle, detrás de ésta, adonde se encuentra la oficina de turismo. Ahí Abril encontró su espectacular fuente a nivel del suelo, con toda suerte de chorros de agua de alturas cambiantes en la que se bañaban muchos niños, y Amanda encontró un tranquilo parque infantil, que realmente estaba de lo más bonito y sombreado. Cada una corrió a disfrutar de su propio hallazgo, a su medida.

Fuente en plaza Charles de Gaulle Toulouse

Después de esta paradita aprendimos algo importante para el viaje: los horarios franceses son muy distintos a los españoles, y si quieres comer algo más que una pizza o un kebab, tendrás que buscarlo entre 12 del mediodía y 2 de la tarde. Así que paramos a recuperar energías en un restaurante sirio, luego peregrinamos hasta encontrar un súper mercado abierto para comprar provisiones (era domingo, lo que no ayuda), volvimos a bordear el río, regresamos con nuestras bicicletas al Canal du Midi y dijimos adiós a la ciudad.

Saliendo en bici de Toulouse

Como partimos más bien tarde, hicimos pocos kilómetros, tal vez unos quince. Pasamos junto a la calle en la que dejamos nuestro coche, hicimos una parada en un lugar de acampada poco después, que estaba atestado de gente (y carabanas) pero tenía un lindo parque infantil, y seguimos hasta el camping Les violettes, en Deyme, para mí el mejor del viaje.

En realidad fue el primero que nos cruzamos, pues inspirados en otras experiencias (alguna del foro Rodadas), no llevábamos un plan previo. Llegamos pasadas las 8 de la noche porque tuvimos un pinchazo (¡bravo!) y además nos costó conseguir el lugar. En la recepción muy amablemente nos dijeron que ojo con los horarios durante la ruta, porque después de las 7 de la tarde podríamos tener problemas para conseguir un camping. Así que el resto de la ruta corrimos para conseguir un lugar para dormir más temprano.

El camping Les Voilettes es sencillo pero agradable y tranquilo, la encargada es encantadora, y, súper importante para mí, las duchas son cómodas, correctamente separadas por una cortina de un área seca, también privada, adonde te puedes vestir tranquilamente. En el resto de los campings, ducharnos sin mojar la ropa que nos íbamos a poner las niñas y yo era todo un reto (te recomiendo llevar algo que puedas colgar para coger lo necesario tranquilamente). Volviendo a Les violettes, el camping además cuenta con una pequeña tienda y un restaurante, aunque nosotros no usamos ninguno de estos servicios porque comimos legumbres, verduras, frutas y pan que habíamos comprado en Toulousse. Nuestra dieta básica durante la travesía por el Canal du Midi. ¿El precio por una noche? Poco más de 15 euros para nosotros. Presupuesto feliz.

La historia sigue pero es todo por hoy. Recuerda que este post es el segundo de una serie sobre el viaje por el canal, así quieres saber cómo siguió la ruta, está atento al blog, que aún quedan seis días de viaje. ¿Me sigues? Puedes utilizar el formulario que está al pie, del lado derecho, para recibir las nuevas entradas por e-mail.


Te dejo un enlace a las otras entradas de esta serie sobre nuestra ruta por el Canal du Midi en bicicleta:>


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Recuerda, también están agosteando desde Canarias Costurilla handmade, La casa de la playa y Artepacja. Te invito a visitarlas.

6 comentarios de “Cuarteto en bici por el Canal du Midi (II)

  1. Marilyn Plessman dice:

    Me encanta el espíritu de aventura con dos pequeñas, pero ciertamente el hombre de la casa debe haber hecho un aporte infinito con su compañìa, conocimientos y ganas de explorar con toda sù familia, qué lindo. Estoy interesada en saber cómo sigue el recorrido y la historia. Quiero mantenerme al tanto. Muy buenos datos para las personas interesadas en vacaciones ecológicas y solidarias.

    • Yve - la ecocosmopolita dice:

      ¡Gracias Lulu!
      Ha hecho un gran aporte de compañía, conocimientos, ganas y piernas porque arrastrar a este camión de dos ruedas por más de 200 kilómetros tiene mérito 😉
      Aquí estamos aún en éxtasis y planeando muchos más de estos. Seguiremos contando poco a poco. ¡Hoy toca trabajar!

  2. Pingback: Cuarteto en bici por el Canal du Midi (III) | La ecocosmopolita

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