Las perseidas que no fueron y la playa infeliz, o agostando 7

Estos primeros tres días de la semana han estado entretenidos. Lunes tranquilo y constructor en casa, con mi amiga Amparo y sus dos niñas de invitadas por la tarde.

Por la noche, esta familia se embarcó hacia Collserola, a la montaña, para intentar disfrutar de las perseidas o al menos de la aventura de caminar en medio de la oscuridad y por la montaña, aunque sólo fuera por un rato. Llegamos a un claro donde estuvimos muy tranquilos, con tres o cuatro grupos de humanos más, y un jabalí que estaba muy interesado en nuestra conversación y no dejaba de rondarnos (¿o sería por la comida, ahora que lo pienso?).

Salimos a buscar perseidas que cruzaran el firmamento, pero no encontramos más que nubes y jabalies medio domesticados. Foto original del Jabalí por Josep Xicota (CC) y perseidas por Jared Tennant
Salimos a buscar perseidas que cruzaran el firmamento, pero no encontramos más que nubes y jabalies medio domesticados. Foto original del Jabalí por Josep Xicota (CC) y perseidas por Jared Tennant

Digamos que las perseidas no fueron abundantes (sólo vi una cruzar el firmamento), pero la temperatura era fantástica, nuestro nuevo amigo cuadrúpedo no nos permitía aburrirnos y, además, habíamos llevado el telescopio de Abril, así que entre nubes   logramos ver alguna estrella. La velada estuvo emocionante y divertida, así que les recomiendo el picnic familiar nocturno y de verano en la montaña, con perseidas o sin ellas, con telescopio o sin él. Si te aseguras antes de que la noche este despejada, mejor que mejor. Eso sí, no esperes hacer buenas fotos con un iPhone…

El martes al final de la tarde nos fuimos mis pimpollos, mi amiga Amparo, sus niñas y yo en bus hasta la playa. Usamos una ruta que ninguna de las dos utiliza, porque era la más cercana, y bajamos junto al Hotel Arts. Con tanta niña y tanto trasto no nos animamos a caminar mucho aunque la cantidad de gente era como para salir corriendo. De todas formas, las niñas lo pasaron genial y Amanda enfrentó sus recientes miedos al gran mar. Aquí les dejo una foto:

Niños en la playa,  basura en primer plano
¡Recoge la botella, por favor!

¡Vaya, podría haber puesto una imagen donde no se viera basura!

O no… Era todo un reto lograr un plano en el que no saliera algún residuo abandonado a su suerte. En el agua del mar agua flotaban toda clase de partículas indescifrables (pero aseguraría que ninguna vegetal), además de algún trozo de papel y al menos una lata. En la arena podías ver cualquier cosa: mas colillas que conchitas de moluscos, empaques de toda clase de alimentos (más bien digamos comestibles a secas), latas, vasos… De hecho, muchos vasos y cañitas de mojitos que un moreno muy amable traía a los felices consumidores, que así se ahorraban el trabajo de levantar el culo de la silla. Evidentemente que no lo iban a hacer para tirar sus desperdicios a la basura… La imagen de cuando encontramos a Amanda y su amiga Isis jugando con unas de las mencionadas cañitas me la he ahorrado. Qué pena.

¿Todo este panorama será por la teoría de las ventanas rotas?

Ecoconsejo 7

Visita el blog De residuos urbanos y algo más: Aunque es muy reciente, ya está repleto de información interesante y amena que te ayudará a entender los residuos de una nueva manera.

Consejo extra del día:

Al menos por estas fechas, si te acercas a la playa de la Barceloneta, que sea con una bolsa y, preferiblemente, un par de guantes.

Recuerda, también están agosteando desde Canarias Costurilla handmade y La casa de la playa.

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