Semillita

Blog de vida sostenible

Hace tiempo que quería comenzar un blog sobre ecología y sostenibilidad,  pero la falta de tiempo y cierta inseguridad me habían impedido comenzar. Hoy, mientras exprimía unas deliciosas naranjas (evidentemente ecológicas) para mi merienda de media mañana, decidí que era el momento de saltar al agua y, tal como el delicioso zumo brotaba de las frutas, dejar fluir esos silenciosos «deseos reprimidos».

¿Porque ahora tengo más tiempo libre? Ni por asomo, pero creo que puedo hacer un uso más provechoso ¿o debo decir sostenible? de mis horas quitando lo que me sobra (¿una buena cuota de cotilleo en el Facebook, por ejemplo???). Y eso para mí ya es ecología de vida, en sentido amplio: la optimización de los recursos que tenemos de modo que podamos mejorar nuestro impacto sobre el mundo. 

¿Qué espero compartir aquí? Los pasos, a veces mayores, a veces menores, que desde hace años doy hacia una vida más ecológica, sostenible, en equilibrio con este planeta que pisamos a diario y, sobre todo, con nuestra propia naturaleza. No soy una experta, así que no voy a dictar cátedra (¡qué alivio!), sólo compartir modestas miradas, impresiones, conclusiones, datos, ideas y dudas, lo que surja, por esta ventana que hoy abro desde casa. Que así, entre otras cosas, también podré animarme a mí misma, y espero que también a otros, a defender la ruta verde que sobrevive al concreto.

Este primer post no es más que la semillita de la que espero que nazca un árbol. Un árbol cuyas ramas sean conocimientos para ayudarnos mutuamente a dejar en el mundo una huella pobre en carbono pero rica en vivencias. Ecología desde el consumo, la nutrición, el transporte, la educación, el día a día y, sobre todo, el hogar. El compromiso está sellado. ¿Seguimos en contacto?

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