Compartir el coche y bajar la huella

¿Sabías que en España el 80% de los conductores viajan solos? De hecho hay 0,6 coches por cada habitante lo que quiere decir, evidentemente, que nos sobran unos cuantos. Si cada uno de esos conductores solitarios decidiera compartir el coche con dos o tres personas, muchas cosas cambiarían.

Vengo de una ciudad como Caracas, en la que “el carro” es rey y los atascos se han vuelto infernales así que, aún después de 12 años,  Barcelona me parece el paraíso en ese sentido: el transporte público funciona y puedes ir en bici a donde quieras; además, es una ciudad amable, con aceras hechas para caminar. Pero a pesar de todo esto, los atascos en las horas pico son importantes, la gasolina es muy costosa y, sí, hay más coches de los que necesita la ciudad. Y por eso, demasiadas personas pierden demasiado tiempo tras el volante, día tras día, al tiempo que contribuyen a agudizar el efecto invernadero y, de este modo, agravar el calentamiento global.

Fuente. Revista Qué! / Archivo.

Sin embargo, el coche sigue siendo una opción cómoda e ideal para trasladar objetos pesados (siempre que no tengas una estupenda cargo bike como la Bullitt que tenemos en casa o que la carga no quepa en ella), para llegar a ciertos lugares que no tienen fácil acceso en transporte público (que son muchos en algunas ciudades) o para ciertos viajes en familia. Por eso actualmente hay muchas alternativas que buscan minimizar el impacto del uso del coche. Vamos a explorarlas.

Carsharing: tener un coche sin tener un coche

Si el uso que le das a tu coche es ocasional, como debería ser, tal vez no tenga sentido tenerlo aparcado en un garaje. Y por eso nace el concepto del carsharing, que en España fue introducido por la empresa Avancar en el año 2005 y es uno de los primeros ejemplos de consumo colaborativo organizado en prosperar en nuestro país.

Avancar tiene más de 6.000 socios en Barcelona que comparten una flota de coches. Los socios pagan desde 4€ por hora hasta 45€ por día, con un límite de 20 km. Puedes también pagar 40€ mensuales por unas 11 horas de conducción prepagada, además de un descuento del 10% sobre el precio habitual para los usos siguientes. La parte mala es que los kilómetros adicionales (por encima de 20 km por el uso de un día) cuestan entre 0,28 y 0,39 euros según el coche) y según qué distancia vayas a recorrer, el precio puede subir bastante. Si deseas una información más detallada, puedes visitar esta página donde explican los precios del kilometraje adicional.

Eso sí, el uso es sumamente sencillo y cómodo. El usuario simplemente debe darse de alta, recibir la tarjeta magnética por correo postal, reservar un coche (a escoger entre varios precios y modelos -incluye furgonetas-, lugares de recogida…), abrir el coche con la tarjeta, conducir y devolver el coche en el mismo aparcamiento en el que ha sido recogido. La gasolina está incluida.

Otras empresas de carsharing que funcionan bajo el mismo esquema son Respiro, en Madrid, y HelloByeCars, en Madrid, Zaragoza y, desde hace sólo unas pocas semanas, en Valencia.

Para ir a buscar un armario, o una salida puntual fuera de la ciudad (y acompañado) el carsharing puede ser una excelente opción, pero para utilizarlo a diario o para un viaje largo, no lo creo, porque para viajar durante una semana puedes conseguir coches de alquiler por menos de la mitad de precio. Y esa sigue siendo una buena opción si no tienes coche privado y sólo quieres hacer un viaje. Eso sí, si lo que quieres es viajar a un lugar pero luego no necesitarás utilizar más coche, o tienes coche privado y tienes que hacer un largo viaje, solo o con tu pareja, hay otras opciones de uso compartido que pueden venirte como anillo al dedo.

Compartir el viaje

Hace unos meses Mauricio, mi compañero de aventuras, tuvo que viajar a Madrid por un fin de semana. Tenía una cita con Okocicle y debía regresar cargado de la flamante Bullitt, así que el tren no era una opción. Entonces conoció la página Blablacar: una red social en la que los conductores que viajan con plazas desocupadas pueden conseguir compañeros para compartir el trayecto, reducir los gastos, tener con quién conversar (o no) y, sobre todo, reducir la huella de carbono de su recorrido.

En Blablacar los usuarios tienen un perfil social en el que expresan sus preferencias de toda clase para que el trayecto sea más ameno y no haya conflictos por un cigarrillo o un género musical. El conductor define una ruta y la aplicación calcula los costes del viaje (está dirigido sobre todo a viajes de más de 150 km, aunque no tiene ninguna restricción real) y le proporciona un rango para ajustar el precio, porque la idea es sólo cubrir gastos y no generar beneficio.

Quien busca un conductor para su trayecto, puede solicitar el viaje o utilizar el práctico buscador para conseguir la mejor opción. Podrá ver, por ejemplo, la clasificación y el modelo del vehículo, el tamaño de equipaje permitido, la edad, la cantidad de viajes publicados, la antigüedad del conductor, y si está dispuesto a desviarse y hasta qué distancia.

Conductor y pasajero se encuentran a través del sistema, deciden que cumplen las condiciones básicas para lanzarse a la aventura juntos, quedan en un lugar concreto (con ayuda de un mapa interactivo que ofrece la aplicación) y se ponen a rodar generando la mitad del CO2 ¿o eran tres pasajeros? ¡Ah, eran 4!. …la cuarta parte del CO2, quería decir, del que hubieran generado viajando por separado.

En el perfil del usuario pueden estar certificados por la empresa el móvil, el e-mail y el perfil de Facebook. Incluso es posible saber cuántos amigos tiene el personaje en la súper popular red social, por si a alguien esto le dice algo.

Otras web para compartir

  • Conmuto.com. Se trata de un sitio web de trueques, compra-venta y consumo compartido. En la categoría Para ir al trabajo del apartado compartir coche encontrarás anuncios de conductores que ofrecen sus plazas libres para trayectos diarios, generalmente interurbanos y con gastos compartidos. No tiene un perfil de red social.
  • Carpooling.es tiene un práctico buscador por lugar de partida y de destino, que permite seleccionar el margen de distancia aceptado entre el lugar indicado y el real, así como definir la fecha, hora, edad o si el usuario es fumador, entre otras cosas. Los perfiles de los usuarios pueden ser verificados por la empresa para dar mayor confianza a los compañeros de viaje.
  • Amovens tiene una interfaz muy agradable y gráfica, con iconos que expresan si se admiten mascotas, equipaje (y de qué dimensiones), comida o tabaco, por ejemplo. Permite realizar búsquedas por lugares de partida y destino, y es posible ofrecerse como conductor y como pasajero. Los usuarios pueden clasificar a sus compañeros de viaje y la aplicación también sugiere precios según distancia, gastos de gasolina y amortización del coche, pero en este caso deja al conductor la libertad de escoger el precio que prefiera. Igual que Blablacar, está pensado para trayectos largos; para trayectos cortos recomienda usar su versión pro.
  • Evidentemente, la organización de trayectos diarios a un lugar de trabajo o cualquier otro destino frecuente es más fácil entre miembros de una misma comunidad. Por eso Amovens Pro diseña programas de transporte compartido ajustados a las necesidades de organizaciones, administraciones públicas, universidades, etc. Así, la institución puede solucionar problemas de transporte y aparcamiento, así como reducir la contaminación generada, mientras los usuarios pueden ahorrar mucho dinero y fortalecer los vínculos.
  • De forma similar, compartir.org enlaza a municipios, empresas y organismos de todas partes del mundo, y permite buscar ofertas de coche compartido entre dos destinos. La interfaz varía según la comunidad, y en el caso de Barcelona no permite realizar búsquedas por fechas. Con unas pocas pruebas tomando esta ciudad como punto de partida, solamente he encontrado resultados desactualizados. Tal vez funcione mejor en otras localidades. Tiene la peculiaridad que calcula en CO2 generado y el coste por el trayecto, en solitario y según el número de pasajeros.
  • Carpoolworld es una red mundial, aunque por lo que he podido ver sólo tiene actividad real en Norteamérica y Europa. Sin embargo, es posible crear rutas en cualquier localidad, así que sólo es cuestión de ponerse a ello y correr la voz. La página está en inglés.
  • Compartocoche.com es un sitio muy simple y sencillo, donde se pueden ofrecer rutas con fechas abiertas o cerradas, y dispone de un buscador por rutas.
  • Drivy: Se trata de una plataforma peer-to-peer, es decir “entre pares”, que permite alquilar coches de particulares. Me parece genial, porque sacan provecho a coches que probablemente están subutilizados.

Nosotros tenemos un coche de segunda mano que compartimos con otra pareja de amigos. Antes llegaba a pasar más de un mes sin moverse, aunque últimamente Mauricio, mi compañero de aventuras, lo usa con más frecuencia, pues trabaja a unos 22 km de Barcelona, en Sant Quirze del Vallès; de todas formas comparte el trayecto con dos compañeros de trabajo que viven más cerca de casa (si no se va en bici o corriendo). No le hace falta buscar más lejos. Eso sí, ¡cuando viajamos en familia no quedan plazas para ofrecer!

En definitiva, todo es cuestión de organizarse y buscar la fórmula para usar el coche lo menos posible, y no hacerlo en solitario siempre que pueda evitarse.

LogoParking(day)-bcn¡Ah! hablando de los demasiados coches que tenemos, averigua si en tu localidad hay Park(ing) day y participa: por un día, las plazas de parking se convierten en áreas comunes, parques… En fin, espacios para las personas y no para los coches.

¡En Barcelona la cita es hoy mismo!


¿Acostumbras viajar en coche? ¿Y lo haces con compañía? ¿Y en qué condiciones utilizarías un coche compartido?


Edito en junio del 2014 porque no podía dejar de incuir una mención a una polémica que se ha desatado recientemente en torno a Uber, otro servicio de viajes compartidos p2p (pair to pair) que se instaló en la ciudad hace unos pocos meses y que funciona a partir de una aplicación móvil, que permite contactar con otros usuarios para compartir trayectos en coche, en este caso a cambio de un pago por kilómetros recorridos y tiempo empleado. En realidad, pareciera que se acerca más a un servicio de taxi con coches privados que otracosa y el gremio de taxistas, que siente que se enfrenta a una competencia desleal, ha ido a huelga pero sólo han logrado aumentar los usuarios de Uber de una forma bárbara. De momento, el conflicto frente a esta forma de servicio de taxi alternativo, por llamarlo de alguna forma, ha llegado hasta Bruselas y ha disparado, una vez más, las alarmas en el sector del consumo colaborativo.

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6 comentarios de “Compartir el coche y bajar la huella

  1. Pingback: Hamburgo sueña en color verde | La ecocosmopolita

  2. Maxi dice:

    Amovens para viajes largos es muy bueno. Yo suelo viajar de Madrid a Valencia y como decís agradezco que se puedan elegir preferencias como fumadores, mascotas, maletas, etc. y sobre todo son muy transparentes en los temas de seguridad. Me gusta el coche compartido!

    • Yve - la ecocosmopolita dice:

      Máxi, Realmente está muy bien poder tener claras las preferencias y expectativas de los viajeros. Y muchísimas gracias por el
      comentario. El artículo es mucho más útil con testimonios de usuarios. Un saludo ¡y bienvenido al blog!

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